Irlanda ofrece unos paisajes naturales increíbles, pero si vamos a recorrer la isla (más allá de su capital Dublín) y queremos conocer bien al pueblo irlandés y su historia, debemos detenernos con atención en esta época, mitad del siglo XIX, donde hay una herida ya cerrada, pero que todavía hoy es visible y de la que os voy a hablar.
Gran parte del paisaje irlandés es silencioso y deshabitado. Algunos condados al oeste están casi vacíos. Hay muros de piedra que cruzan los campos y parecen no llevar a ningún lado... casas vacías en ruinas, pueblos fantasmas deshabitados... (Galvoly, Slievemore, Clonmine...) y mucha, mucha ausencia. Para entender la Irlanda más auténtica, darle un contexto a este viaje y mirarlo con otros ojos, hay que conocer esta parte de su historia: la Gran Hambruna.
Durante los 4 años de la hambruna (1845 - 1849) se produjo una catástrofe humanitaria. A mitad del siglo XIX casi la mitad de la población irlandesa que era campesina y humilde vivía y dependía de la cosecha de patatas porque era un alimento fácil de cultivar, muy nutritivo y barato. No era un alimento como complemento, era el único alimento. La patata llegó desde Latinoamérica para acabar con el hambre en Europa, pero ocurrió algo que nadie pudo prever. Durante estos 4 años:
- Murió más de un millón de personas.
- Otro millón de personas tuvo que emigrar a países como Estados Unidos y Australia.
- La población de la isla se redujo casi un 25%. De ese descenso de población todavía no se han podido recuperar a día de hoy.
La causa de esta crisis fue una plaga que llegó a Europa y afectó a todos los cultivos de patata, impactando de una forma desproporcionada aquí en la isla y claro, la población rural y humilde dependía de este alimento para sobrevivir.
¿De dónde salió el hongo que causó la plaga?
Las patatas venían de Latinoamérica, concretamente de México donde había mucha variedad de patatas diferentes. Desde hace miles de años las patatas han convivido con este hongo que afecta a una sola especie concreta de patatas. Según los científicos, el problema vino cuando ese hongo llega a Europa donde entonces la variedad de patata más común era la vulnerable. Entonces todas las patatas se echaron a perder.
Este acontecimiento supuso un antes y un después en la historia de Irlanda. No solo fue una catástrofe natural y llegó a replantear la situación social y política nunca vista en la isla.
¿Por qué fue tan grave?
En Irlanda lógicamente había más alimentos: carne, cereales, mantequilla... ¿pero qué ocurría? esta plaga afectó a toda Europa (también a los británicos) y entonces los irlandeses seguían bajo dominio británico... y la injusticia social siempre estuvo presente. Irlanda realmente producía alimentos en abundancia pero no estaban destinados a la población local. Todos los alimentos eran exportados a la isla de Gran Bretaña y la población irlandesa rural sin recursos quedó completamente abandonada y a su suerte.
El problema no era la falta de alimento, sino quién tenía acceso a este. Este suceso dio origen a muchos movimientos nacionalistas irlandeses y republicanos, y la relación con los británicos y la corona todavía se tensionó mucho más.
¿Cómo vivían los irlandeses antes de la Gran Hambruna?
Irlanda era un país mayoritariamente rural y con una alta población (entonces vivían 8 millones de personas). Los campesinos vivían en pequeñas comunidades agrícolas y alquilaban las parcelas que trabajaban y cultivaban a sus terratenientes ingleses. Estas familias sobrevivían cultivando lo necesario para pagar la renta y poder alimentarse.
Entonces en este contexto la patata se convirtió en el pilar de la vida rural. El sistema funcionaba porque la patata funcionaba y esto era un sistema aparentemente estable, pero la dependencia de este alimento era tan extrema que cualquier fallo sería un desastre. La fragilidad de este sistema era enorme.
Durante la plaga
Verano de 1845. En los campos de Irlanda empezó a ocurrir algo extraño: las plantas de patata comenzaron a marchitarse de forma repentina. En cuestión de semanas los cultivos enteros se debilitaban y se ponían negros, y al desenterrar la raíz el olor era insoportable: las patatas estaban podridas desde dentro.
Nadie sabía qué estaba pasando y no existía la microbiología. Podía ser el aire envenado, podía ser un fenómeno climático extraño... pero en cualquier caso la cosecha estaba perdida.
La enfermedad se propagó a una velocidad devastadora y lo peor estaba por llegar porque no fue un caso puntual... el fenómeno se repetía cada año. Entonces el pueblo irlandés que dependía de las cosechas y viendo que un año tras otro ya no se recuperaban, las miles de familias empezaron a sufrir la hambruna y la supervivencia se convirtió en algo imposible. Aquí comenzó la crisis humanitaria de la hambruna irlandesa.
Las enfermedades y la desesperación llevó a los irlandeses muy debilitados a abandonar sus campos y caminaban kilómetros en busca de alguien que les pudiera ayudar o algún lugar donde encontrar alimentos sanos, pero la mayoría de ellos morían por los caminos sin llegar a ningún lugar. Esta gente moría de hambre en su propia tierra mientras se exportaban muchos alimentos bajo protección militar.
Esto ya no era solo una crisis natural, sino una cuestión social y política. Se calcula que un millón de personas murieron y fueron enterrados en fosas comunes, sin nombres ni ningún tipo de recuerdo. Hoy en día todavía existen pequeños monumentos y cruces que recuerdan a todas esas víctimas en silencio y alejados de cualquier ruta turística.
El siguiente paso fue emigrar para sobrevivir.
Irlandeses por el mundo
Más de un millón y medio de irlandeses se vieron obligados a embarcar hacia nuevos mundos para sobrevivir: Canadá, Estados Unidos, Australia... viajes muy largos en barco que eran carísimos y peligrosos. Los llamaban los 'barcos ataúd' porque iban abarrotados de gente y en pésimas condiciones sanitarias, hasta el punto de que muchos de ellos no lograban llegar a su destino y los que lo hacían, no regresaban a Irlanda. Generaciones enteras de familias rotas... y la emigración se convirtió en un rasgo estructural del pueblo irlandés.
Hoy en día hay más personas en el mundo con ascendencia irlandesa que en la propia Irlanda. Se desarrollaron ciudades como Nueva York, Boston, Sidney o Montreal, donde se conserva todavía una fuerte cultura irlandesa.
Irlanda hoy
Cuando recorremos la zona oeste de la isla (de norte a sur, de Donegal a Mayo) hay una belleza inmensa de montañas, lagos y costas atlánticas, pero también hay un silencio profundo y una gran sensación de vacío. Cuesta imaginarlo, pero antes de 1845 estas regiones estaban muy pobladas y después de la hambruna y la gran emigración, estos lugares nunca se volvieron a recuperar.
Hay casas semiderruidas y pueblos abandonados alejados de las carreteras sin ningún tipo de señalización. También veremos muros de piedra característicos del paisaje irlandés que entonces delimitaban parcelas que nunca más se volvieron a cultivar. Irlanda nunca reconstruyó ni repobló estas zonas, sino que el paisaje quedó tal como lo dejó la tragedia.
Lo que para nosotros es un paisaje pintoresco irlandés, en realidad es un acto de memoria y nosotros lxs turistas debemos ser conscientes de ello.
• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
Este ha sido un artículo muy duro y que deja un mal sabor de boca, pero me parece muy importante conocer este capítulo de la historia irlandesa para entender por qué son como son. Los irlandeses, a diferencia del resto de europeos, son gente encantadora, humilde, acogedora y cálida. Han tenido un pasado terrible pero a día de hoy son el mejor ejemplo de esperanza y resistencia. Y es por esto que me encanta este país y su gente. Espero que lo disfrutéis!





No hay comentarios:
Publicar un comentario